Cuando se busca información sobre Shurink, normalmente todo se detiene en dos preguntas: «¿cuántas veces hay que hacerse el tratamiento?» y «¿cuándo toca la siguiente sesión?». Algunas guías recomiendan varias sesiones con 1 mes de separación y otras aseguran que 1 vez al año es suficiente, así que es fácil acabar confundido sobre cuál es la referencia correcta. En este artículo repasamos, en orden, qué determina el número de sesiones y el intervalo de Shurink, por qué un intervalo más corto no siempre es la respuesta y qué conviene revisar antes y después del procedimiento.

Primero, la conclusión

No existe una cifra predeterminada de sesiones de Shurink. En los tratamientos de la familia HIFU (ultrasonido focalizado de alta intensidad) es difícil notar un cambio importante justo después de la sesión y, si lo hay, suele aparecer de forma gradual a lo largo de 2–3 meses. Por eso, si se programa la siguiente sesión con un intervalo más corto que ese, todavía no ha llegado el momento de valorar el resultado. Lo habitual es empezar con 1 sesión, observar la evolución durante 2–3 meses y después planificar el siguiente paso; el intervalo para repetir lo decide el médico tras revisar la evolución, en torno a 1 año.

¿Qué hace Shurink dentro de la piel?

Shurink es un equipo que utiliza HIFU (ultrasonido focalizado de alta intensidad, una técnica que concentra la energía ultrasónica en un punto dentro de la piel). Concentra la energía como si juntáramos la luz del sol con una lupa y crea pequeños puntos de calor a la profundidad definida por cada cartucho. Ese calor contrae ligeramente el colágeno (la proteína que sostiene y da firmeza a la piel) y, más importante aún, hace que el colágeno empiece a regenerarse poco a poco. El blog de ATTITUDE Clinic también lo describe como un método que concentra el calor en pequeños puntos a la profundidad configurada para Ultherapy y Shurink.

Corte de piel con pequeños puntos brillantes agrupados en una capa profunda

Aquí surge de forma natural la cuestión del intervalo. El colágeno tarda tiempo en regenerarse. Por eso, el aspecto a los 2–3 meses es la referencia para valorar el resultado, más que el aspecto del día siguiente al tratamiento. Dicho al revés: decidir «como no ha funcionado, más intenso y más frecuente» 1 semana después del procedimiento tiene poca base.

Una de las causas principales de la flacidez es que la capa SMAS (una lámina fina más profunda que la dermis que sostiene los músculos faciales y la piel) se estira. El HIFU busca llegar hasta esa capa profunda y la profundidad y la cantidad de energía que se aplican se definen con el cartucho y el nivel de energía. Aunque sea el mismo equipo, si estos ajustes cambian, ya no es el mismo tratamiento aunque lleve el mismo nombre.

¿De dónde sale eso de «varias sesiones con 1 mes de intervalo»?

Las cifras que se ven a menudo en internet suelen partir de un uso de mantenimiento con sesiones frecuentes y poco espaciadas. Sin embargo, desde el punto de vista de la regeneración del colágeno, si el intervalo es más corto que el tiempo que tarda en aparecer el cambio, se superpone el mismo estímulo una y otra vez y resulta difícil saber cuánto ha contribuido cada sesión al resultado.

Otro malentendido frecuente es eso de que «con 1 sesión no hay efecto». En los tratamientos de la familia HIFU, cada sesión se diseña como un tratamiento en sí mismo y después se observa la evolución para planificar la siguiente. Esto no significa que un enfoque de paquete con varias sesiones predeterminadas sea incorrecto. Pero si le proponen un paquete, conviene preguntar por qué es necesario cada punto y qué se podría eliminar. Este aspecto también se aborda en el artículo de ATTITUDE Clinic que explica por qué los resultados varían aunque se reciba el mismo tratamiento.

Los materiales de la Academia Americana de Dermatología indican que existen diversos enfoques para dar firmeza a la piel sin necesidad de un lifting facial quirúrgico. Se trata de una guía general que presenta distintos tipos de procedimientos y no fija el número de sesiones ni el intervalo de un equipo concreto. El número de sesiones y el intervalo son un terreno que se decide observando el estado de la piel de cada persona y su evolución, no el nombre del equipo.

¿Qué determina, al final, el número de sesiones y el intervalo?

Lo primero es el estado de la piel al empezar. El grosor de la piel, la capacidad que queda para producir colágeno por sí misma y la velocidad de recuperación varían de una persona a otra. Es la razón por la que, con la misma intensidad de tratamiento, el estímulo percibido y el resultado cambian; como es difícil saberlo solo con el espejo, se necesita el examen médico junto con la revisión del historial de tratamientos previos.

Lo segundo es el nivel de energía y el número de disparos. Cuantos más disparos se aplican en una zona y mayor es el nivel de energía, más fuerte es el estímulo térmico que llega a las capas profundas. 1 sesión intensa y varias sesiones suaves son planes distintos aunque el tratamiento lleve el mismo nombre. Por eso, con solo la cifra de «cuántas veces» no se puede saber la intensidad.

Lo tercero es el momento en que se valoran los resultados. En Shurink, si hay cambios, suelen aparecer de forma gradual a lo largo de 2–3 meses, así que decidir la siguiente sesión antes de ese plazo enturbia el criterio. Fijar el intervalo de repetición en torno a 1 año va en la misma línea.

Lo cuarto son los factores del día a día. La exposición habitual al sol y los hábitos de vida influyen en la velocidad a la que el colágeno se sintetiza y se degrada, por lo que también hay diferencias en la duración del efecto. Es la razón por la que, empezando con el mismo plan, la fecha de la siguiente visita cambia.

Entonces, ¿por qué algunas personas notan la diferencia con 1 sesión y otras sienten que necesitan varias? Porque los cuatro factores anteriores se combinan de forma distinta en cada persona. No es que el tratamiento esté mal, sino que en no pocos casos el punto de partida era diferente.

Aunque sean HIFU, ¿en qué se diferencian Shurink, Ultherapy y Thermage?

La tabla siguiente resume los equipos que aparecen en la guía de tratamientos de ATTITUDE Clinic junto con las explicaciones del artículo sobre los principios de Ultherapy, Shurink y Thermage.

Tabla 1 Aunque sean HIFU, ¿en qué se diferencian Shurink, Ultherapy y Thermage?
Categoría Tipo de energía Problemas para los que suele encajar Evolución del cambio
Shurink (Shurink · Classys) HIFU — pequeños puntos de calor a la profundidad configurada Línea de la mandíbula, zonas localizadas con flacidez profunda Es difícil notar un cambio importante justo después; si lo hay, aparece de forma gradual a lo largo de 2–3 meses
Ultherapy (Ultherapy · Merz) HIFU — misma familia, con diferencias en la profundidad de alcance y la forma de aplicación Flacidez de capas profundas, lifting de la línea de la mandíbula Evolución similar a la anterior; la repetición la decide el médico en torno a 1 año
Thermage (Thermage FLX · Solta) RF (radiofrecuencia) — calienta de forma amplia desde la dermis hasta el tejido subcutáneo Pérdida de firmeza en zonas amplias como mejillas y cuello, textura de la piel Tras una sensación inicial de firmeza (en algunos casos, hinchazón), aparecen cambios adicionales a lo largo de 2–6 meses

Desliza la tabla hacia los lados para verla completa.

En resumen En Shurink, la clave no es «cuántas veces», sino «cuándo valorar la evolución para decidir lo siguiente». Se realiza 1 sesión, se comprueba el cambio a los 2–3 meses y, con ese resultado y los factores del día a día sobre la mesa, se decide el siguiente intervalo. Aunque sean de la familia HIFU, si cambian la profundidad de alcance y los ajustes de energía, el plan también cambia.

Si se encuentra en alguna de estas situaciones

Mujer mirando un vestido blanco colgado junto a la ventana en una habitación amueblada

Si tiene una ceremonia o una sesión de fotos dentro de unos meses

En Shurink, si hay cambios, suelen aparecer de forma gradual a lo largo de 2–3 meses, así que conviene planificar teniendo en cuenta la fecha del evento y el momento del tratamiento. Mejor dejar unos meses de margen que hacérselo justo antes, y fijar de antemano cuándo se valorará la evolución en ese intervalo para que la decisión sea más fácil.

Mujer cuidando su piel frente al espejo junto a una ventana con luz de mañana

Si quiere mantenerlo de forma constante

Se aborda con un concepto de diseño individualizado más que con 1 sesión y listo. El intervalo de repetición se fija en torno a 1 año como referencia, pero como depende de la exposición al sol y los hábitos de vida, la fecha de la siguiente visita se vuelve a confirmar en la consulta.

Perfil de una mujer con una toalla húmeda en la mejilla

Si tiene la piel sensible o propensa al enrojecimiento

Durante 1–2 días después del tratamiento pueden quedar un enrojecimiento leve y una sensación de calor por el estímulo térmico. En ese periodo la barrera cutánea está debilitada de forma temporal, así que hay que prestar más atención que de costumbre a la protección solar. Si es sensible al dolor, puede hablar del método de anestesia y del ajuste del nivel de energía en la consulta.

Mujer sentada junto a una maleta conversando con personal médico que le explica algo

Si es un visitante internacional con una estancia corta

Conviene recibir de antemano información sobre el estado de recuperación el día del tratamiento y el siguiente, y confirmar en la consulta si es posible valorar la evolución dentro del itinerario de estancia. El criterio para fijar la siguiente visita es el mismo, pero puede recibir una explicación más detallada adaptada a su agenda.

Avise antes de la consulta Si ha tenido exposición solar reciente o tiene un viaje programado, si toma medicamentos, si usa principios activos de cuidado de la piel (retinol, ácidos, etc.), el equipo, el número de disparos, la fecha y la reacción de tratamientos de lifting anteriores, y si hay fechas que quiere evitar, como una ceremonia o una sesión de fotos, comuníquelo. Si está embarazada o en periodo de lactancia, o si tiene inflamación en la piel, avise también de antemano para ajustar el plan.

Así se realiza en ATTITUDE Clinic

  1. Personal médico fotografiando el rostro de una mujer con una cámara de análisis de piel
    Registro con análisis de piel con IA — Se registra y organiza el estado de la piel del rostro con un dispositivo. Este registro es material de apoyo para la consulta y no realiza un diagnóstico médico. Es un paso para compartir la misma información con el director médico.
  2. Dos mujeres conversando frente a frente en un escritorio, una del personal médico y otra consultante
    Consulta con el director médico — Al registro se suman las preocupaciones, los hábitos de vida y la experiencia con tratamientos previos (equipo, número de disparos, producto, dosis, fecha, reacción) para decidir juntos qué es necesario y qué no, y con qué orden e intensidad. En este espacio se decide también cuántas sesiones de Shurink y con qué intervalo.
  3. Rostro de una mujer recostada en la camilla y manos del personal médico con un dispositivo junto a su cara
    Procedimiento realizado directamente por el director médico — El director realiza el procedimiento según el plan establecido en la consulta y, durante la sesión, ajusta el nivel de energía y el número de disparos observando la reacción de la piel. Es el flujo para que el diseño y la ejecución no se desvíen.
  4. Mujer sentada en la camilla y personal médico observando su rostro frente a frente
    Revisión de la evolución y siguiente plan — Se comprueba el estado de recuperación y el momento en que aparecen los cambios, y se vuelve a fijar la fecha de la siguiente visita.

En relación con este tema, los equipos que maneja ATTITUDE Clinic son Shurink (Shurink · Classys), Ultherapy (Ultherapy · Merz) y Thermage (Thermage FLX · Solta). En la guía de tratamientos, Shurink aparece en unidades de 300 disparos, todos los importes son sin IVA y el precio es el mismo independientemente de la página de idioma. Qué equipo se utiliza se decide en la consulta tras ver la piel.

Cuidados posteriores y efectos secundarios

  1. Mujer sentada en una silla descansando con una compresa fría en la mejilla
    Calmar — El día del tratamiento pueden quedar sensación de calor y enrojecimiento, así que se calman con compresas frías. Ese día conviene evitar la sauna, el ejercicio intenso y el alcohol.
  2. Mujer con el pelo recogido aplicándose hidratante en la mejilla frente al espejo, con varios frascos en el tocador
    Hidratar — Como la barrera cutánea está debilitada de forma temporal, se repone la humedad con el hidratante suave que se use habitualmente. Las exfoliaciones fuertes y los principios activos nuevos se posponen hasta que termine la recuperación.
  3. Mujer tocándose la piel junto a la ventana
    Protección solar — Durante unos días se aplica el protector solar con más cuidado que de costumbre. La exposición al sol en este periodo puede provocar hiperpigmentación.
  4. Mujer sentada tocándose la mejilla mientras el personal médico la observa
    Revisión de la evolución — Se observa si el enrojecimiento, la hinchazón y el dolor al presionar disminuyen, y en el momento de los 2–3 meses, cuando aparecen los cambios, se consulta el siguiente plan.

Las reacciones frecuentes son hinchazón y enrojecimiento temporales, sensación de calor, pequeños hematomas y adormecimiento o disminución temporal de la sensibilidad, que suelen remitir en unos días. En casos poco frecuentes pueden aparecer quemaduras o ampollas, pequeñas cicatrices, debilidad temporal de los músculos faciales o reducción no deseada del volumen de la capa grasa. Si aparecen ampollas, si el dolor va en aumento o si el enrojecimiento dura más de lo esperado, es más seguro acudir a consulta sin esperar.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas sesiones de HIFU facial (Shurink) hay que hacerse?

No hay una cifra predeterminada. Como el momento en que aparecen los cambios suele ser a los 2–3 meses, aumentar el número de sesiones antes de ese plazo tiene poca base para decidir. Lo habitual es realizar 1 sesión, observar la evolución y después fijar el número siguiente; el intervalo de repetición lo decide el médico en torno a 1 año. Si tiene registro de tratamientos previos, traer el equipo, el número de disparos, la fecha y la reacción de entonces ayuda a elaborar el plan.

¿Cuánto conviene espaciar las sesiones de Shurink?

La razón por la que la duración del efecto varía tanto es que la velocidad a la que el colágeno se sintetiza y se degrada depende del grado de pérdida de elasticidad de la capa SMAS, la edad, la exposición habitual al sol y los hábitos de vida. También influye cómo se hayan ajustado el nivel de energía y el número de disparos. Por eso se aborda con un concepto de diseño individualizado más que con 1 sesión y listo, y la fecha de la siguiente visita se fija tras ver la evolución.

¿HIFU facial para qué sirve? ¿Basta con 1 sesión de Shurink?

Cada sesión se diseña como un tratamiento en sí mismo. Sin embargo, justo después del procedimiento es difícil notar un cambio importante y, si lo hay, la evolución suele aparecer de forma gradual a lo largo de 2–3 meses. Por eso, «¿basta con 1 sesión?» es más bien una cuestión de cómo se evalúa la evolución posterior que del número de sesiones. Si tras ver la evolución se considera necesario un mantenimiento, se consulta cuándo hacerlo.

¿Duele mucho Shurink?

El dolor varía mucho según el nivel de energía, el número de disparos en una zona y la densidad nerviosa de cada zona. Zonas cercanas al hueso y con nervios densos, como la línea de la mandíbula, los pómulos, la frente y el contorno de los ojos, se sienten relativamente más sensibles, mientras que zonas con tejido más grueso, como las mejillas, se sienten menos incluso con la misma energía. La sensación también difiere entre los casos en que se usa energía baja con fines preventivos y los casos en que la flacidez es profunda y se necesita energía más intensa. Si es sensible, el método de anestesia se decide también en la consulta.

¿Con qué criterios conviene elegir la clínica para Shurink?

Más que el nombre del equipo, conviene fijarse en quién elabora el plan, cómo y quién lo ejecuta. Los puntos a revisar son cómo se registra y se explica el estado de la piel antes del tratamiento, con qué criterio se determinan el nivel de energía y el número de disparos, si es posible ajustar según la reacción durante el procedimiento y cómo se informa de los efectos secundarios y el periodo de recuperación. También vale la pena ver si se revisa el historial de tratamientos previos y se incorpora al siguiente plan. No se puede afirmar que una clínica sea mejor que otra, y aun con el mismo plan el resultado puede variar según los detalles del proceso.

De un vistazo

Tabla 2 De un vistazo
Aspecto Punto clave
Mecanismo Con HIFU se crean pequeños puntos de calor a la profundidad configurada por cada cartucho y se inicia poco a poco la regeneración de colágeno
Percepción del efecto Es difícil notar un cambio importante justo después; si lo hay, aparece de forma gradual a lo largo de 2–3 meses
Número de sesiones e intervalo No hay una cifra predeterminada; se decide tras 1 sesión y observar la evolución; la repetición la valora el médico en torno a 1 año
Factores que marcan la diferencia Tipo y grosor de la piel y velocidad de regeneración, nivel de energía y número de disparos, exposición al sol y hábitos de vida
Dolor y recuperación Varía según el nivel de energía y la densidad nerviosa de cada zona; el enrojecimiento y la sensación de calor suelen aliviarse en unos días
Cuidados posteriores Calmar → hidratar → protección solar → revisión de la evolución a los 2–3 meses